La historia de Roland Garrós tiene un nuevo capítulo. Novak Djokovic la reescribió hace treinta días al vencer con una memorable remontada a Stefanos Tsitsipas por 6-7 (6), 2-6, 6-3, 6-2, 6-4. Pero esta nota no tiene su foco en las épicas batallas libradas sobre el polvo de ladrillo parisino, sino más bien en el origen de las mismas. Y eso nos remonta al 6 de octubre de 1888, fecha en la que nació Eugéne Adrien Roland Georges Garros. 

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Se crió en la ciudad de Sanit-Denis (mayormente conocida como la Isla de La Reunión), ubicada en los suburbios de París ya unos diez kilómetros aproximadamente de la capital francesa. Durante su juventud, estudió en el Lycée Janson de Sailly y HEC París. Esta última, una de las principales escuelas en administración de empresas de Francia y del mundo. A los 12 años contrajo neumonía, lo que lo obligó a mudarse a la ciudad de Cannes para realizar su rehabilitación. Para darnos una idea y ponernos en contexto, viajó en el año 1900 más de 900 kilómetros enfermo y sin las facilidades de traslado de hoy en día, cruzando de norte a sur y convirtiendo dicha travesía en el primero de sus grandes logros.

El quiebre personal se produjo en el año 1909. Ya recuperado del problema respiratorio gracias al ciclismo, y a pesar de su importante interés por el tenis, fútbol y rugby, su vida cambió de rumbo tras asistir a la “Grande Semaine d'Aviation de la Champagne”. Este fue el primer evento de aviación internacional, que se desarrolló del 22 al 29 de agosto en Bétheny, al norte de Reims. Desde ese momento, Roland Garros quedó asombrado y sintió en su corazón un pálpito diferente cuando se trataba de aviones. Había descubierto su verdadera pasión, su desvelo y su devoción. Incluso, no esperó a que terminara el año para pilotear su primera aeronave, el monoplano Demoiselle, con la particularidad de que solo volaba bien con pilotos de escaso peso, lo que representaba toda una novedad y un nuevo desafío para el francés. 

A mediados de 1910 obtuvo la licencia Ae.C.F. N° 147 y un año después se graduó para poder volar monoplanos Blériot, compitiendo en varios desafíos aéreos europeos como la carrera de París a Madrid y el Circuito de Europa (París-Londres-París), en el que llegó en segundo lugar. Ese año estableció el récord de altitud en 3.950 metros (12.960 pies) y ya en 1912 rompió nuevamente el récord tras volar 5.610 metros (18.410 pies). En 1913 comenzó a volar con el veloz monoplano Morane-Saulnier y pasó a la posteridad el 23 de septiembre por hacer el primer viaje sin escalas a través del mar Mediterráneo desde Frejus, en el sur de Francia, hasta Bizerta en Túnez, a pesar de que el motor de su aeronave sufrió una avería en Córcega y solo contó 5 litros restantes de gasolina cuando aterrizó. 

El avión de combate de Roland Garrós.
El avión de combate de Roland Garrós.

El aprendizaje y las aventuras que acontecían en su vida generaban una emoción constante, un crecimiento envidiable, pero no todo fue alegría y entretenimiento. En 1914 se produjo uno de los hechos más lamentables en la historia de la humanidad, la Primera Guerra Mundial. El conflicto bélico entre la Triple Alianza (Alemania, Hungría y Austria) contra la Triple Entente (Reino Unido, Francia y el Imperio Ruso) hizo que el piloto francés se enlistara en el ejército para combatir a favor de su país. La experiencia lograda años anteriores y su fanatismo por la aviación lo colocaron en una posición favorable. Tal es así que durante la guerra llegó a conseguir cuatro victorias. Su estreno se dio en la conocida “primera batalla aérea en la historia del mundo”, donde todos los aviones fueron utilizados para el servicio militar en misiones de ataque, defensa y de reconocimiento. Las naves habían mejorado mucho a nivel tecnológico desde aquel primer monoplano Demoiselle. Ya no eran de simple madera atada con alambres con el simple fin de sobrevolar, sino más bien que podían localizar al enemigo y portar bombas y misiles. La imperiosa necesidad de triunfar había convertido a las avionetas en máquinas de guerra, siendo estas pioneras del posterior combate en Vietnam.

Roland Garrós a bordo de su avión.
Roland Garrós a bordo de su avión.

Los reportes de la primera confrontación aérea lo dieron como fallecido. Sin embargo, el trabajo periodístico de la época corrigió dicha información y abundó sobre la hazaña de su primera batalla. Con su avión fue capaz de derribar a un zeppelín alemán (algo así como la lucha entre David y Goliat) y a pesar de perder a su pelotón, el héroe francés sobrevivió y se refugió en París. El globo aerostático fue un arma muy poderosa ya que era resistente y potente con una gran capacidad de alcance y almacenamiento. El simple hecho de arriesgar una flota para vencer a un gigante enemigo hizo épico el hecho de, no solo derrotarlo, sino de estar disponible para un round más. Ya como piloto de reconocimiento en la Escuadrilla MS26, visitó los avances de Morane-Saulnier a fines de 1914. Su principal trabajo consistió en un protector de metal para las aspas del rotor, que fue tomada por Garros. Durante la guerra, aplicó dichas reformas en su Morane-Saulnier Tipo L, siendo premiado tres años después con una medalla por el “Aero Club of América” por haber logrado disparar desde una avioneta en un combate aéreo a través de las aspas del rotor.

Obtuvo otras dos victorias sobre aeronaves alemanas entre el 15 y el 18 de abril de 1915, lo que hizo de él un piloto destacado. Sin embargo, en el último combate sucumbió ante el enemigo tras el impacto de fuego que sufrió su tanque de gasolina, haciendo imposible la continuidad en combate y cayendo detrás de las líneas alemanas. El francés no pudo destruir su avión antes de que fuera tomado como prisionero, y su preocupación por la destrucción se basó en saber que si los germanos lo secuestraban, podrían investigarlo y así poder copiar todos los avances que tenía su efectivo y ágil aeroplano. Desafortunadamente para él, el rotor y la ametralladora permanecieron intactos al ataque. Por tal motivo, los ingenieros aeronáuticos alemanes, liderados por Reinhold Platz de Fokker, diseñaron el interruptor para el sistema de engranaje para su ejército. La rapidez de su trabajo se dio gracias a los seis meses en que la avioneta de Roland Garros estuvo secuestrada. Con la ventaja de dicho interruptor, que podía disparar de manera sincrónica a través de las aspas, la flota enemiga tuvo la capacidad de derribar un número mayor de aviones aliados.

Los esfuerzos para culminar la guerra con aeroplanos mejorados se dilataban, ya que ahora el rival a vencer copiaba y creaba a su semejanza. La situación se complejizó y continuó por varios años más, hasta que recién en 1918, el francés logró escapar del campo de prisioneros luego de varios intentos y se reunió por fin con su Escuadrilla 26 como piloto de Spad. Meses más tarde, tras planear nuevas estrategias de guerra, enriqueció aún más su apellido tras obtener dos victorias más sobre los alemanes registradas el 2 de octubre de dicho año. Toda la gloria, heroísmo y oportunismo lo condecoraban en los lugares más altos. Su pasión contagiaba y alentaba a pesar del largo conflicto bélico. 

Sin embargo, el 5 de octubre de 1918 a la joven edad de 29 años, Roland Garros fue derribado en combate, muriendo cerca de Vouziers, Ardenas. Se cree que el avión atacante fue el del alemán Herman Habich del Jasta 49. Ese día, falleció mucho más que un piloto. Falleció consigo parte del heroísmo, valentía, hazaña, rebeldía, talento, pasión. Para colmo, la guerra culminó un mes después de su muerte, un día antes de su cumpleaños, lo que podría haber sido un broche de oro si hubiese podido sobrevivir a la última batalla. En su reconocimiento, a pesar de estar mal denominado, fue considerado el primer “as” de combate. La definición del término indica obtener cinco o más victorias, cuando en realidad el francés obtuvo cuatro. Pero es que fue tal su influencia y su trabajo, que de alguna manera se lo quiso honrar.

El mítico estadio de Roland Garrós.
El mítico estadio de Roland Garrós.

Pero los homenajes no concluyeron ahí. A fines de 1920 se creó en la ciudad de París un gran estadio de tenis. Siendo el título de la nota un spoiler, sabrán con qué nombre se inauguró dicho complejo, oficialmente denominado “Les Internationaux de France de Roland-Garros” (Internacional francés Roland Garros). Miembro del Stade Français y tenista amateur, tuvo el honor póstumo de dar su nombre al estadio parisino y al torneo principal de tenis que se celebra cada año en la capital francesa. Su legado también aparece en el aeropuerto internacional de la isla de La Reunión y hasta hay un monumento suyo en el sitio de aterrizaje. Por último, la fábrica francesa de autos Peugeot comisionó un “Roland Garros” en una edición limitada en la versión del modelo 205 durante la celebración del torneo de tenis que lleva su nombre. El modelo incluye una pintura especial con piel en su interior. Por el éxito de esta edición especial, Peugeot crearía más tarde ediciones Roland Garros de sus modelos 106, 108, 206, 207, 208, 306, 307, 406 y 806. 

Vida corta, pero plena, en una época que no perdonó, aunque sí reconoció. Su valentía, pasión y trabajo, ahora un poco más conocidos, siguen frescos en el recuerdo del pueblo francés. El hombre que logró las más importantes hazañas contra una flota alemana se ubica aún en lo más alto del pedestal. Reconocido en la aviación y en el deporte, y como sinónimo de heroísmo, es recompensado con espectáculo cada vez más fantástico, que bien lo representa y que logrará que nunca lo olviden.