Nuestro país necesita transitar nuevos caminos para superar sus problemas de estructura. Uno de ellos, la restricción externa, presenta desafíos considerables. El crecimiento de nuestra economía choca con la falta de dólares, punto a partir del cual se empieza a generar una tormenta que desemboca en crisis complejas.
La solución a la dicotomía entre crecimiento y dólares, se soluciona con exportaciones que garanticen las divisas que demanda una economía pujante. Tarea nunca fácil, ya que, por ejemplo, en los meses del año pasado en los que la actividad aumentó considerablemente, cayeron las ventas al exterior y aumentaron las compras.

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En Noviembre del 2020 las exportaciones cayeron 23,6% y las importaciones subieron 20,7% interanual. En diciembre esto se profundiza y las exportaciones disminuyeron 34,1% interanual y las importaciones aumentaron 24,7%, arrojando, por primera vez en el año, un déficit de 364 millones de dólares.
Ante ese panorama se vuelve imperioso aumentar la participación argentina en los mercados internacionales y el cannabis puede tener un rol protagónico.

El 2 de diciembre de 2020, la ONU reconoció las propiedades terapéuticas del cannabis y su resina al retirarlas de la lista IV de la Convención sobre drogas de 1961. La Organización de las Naciones Unidas terminó así con una discusión de 60 años, aunque hace una o dos décadas que aproximadamente 50 países adoptaron programas de cannabis medicinal, pero la decisión de la ONU habilitó a muchos países a avanzar en legislación local.

En el caso argentino, en el 2017 se aprobó la Ley 27.350 de Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la planta de Cannabis y sus Derivados, pero fue reglamentada en el 2020, donde se reguló el uso, acceso y cultivo del cannabis medicinal en Argentina.

El cannabis como producto de exportación

Más allá de los beneficios sanitarios del aceite de cannabis, vale mencionar que el cannabis representa un bien primario del cual se pueden obtener productos más elaborados, que requieren mano de obra y un proceso de agregado de valor, es menester aclarar que para este trabajo se toman productos sin THC que es el componente psicoactivo. Esto tiene que ver con la gran variedad de usos y aplicaciones que puede tener en la Industria.

El Cannabis como oportunidad de exportar

Se puede hablar de la utilidad del cáñamo (misma familia que las plantas de cannabis), entre otros usos, para: Fibras textiles, semillas y aceites ricos en grasas (incluyendo omega 3) y proteínas (un 34% aproximadamente), aplicaciones cosméticas, combustibles ecológicos (biocombustibles), lubricantes y plásticos vegetales, materiales de bioconstrucción de gran resistencia, celulosa para papel, materiales aislantes, piezas plásticas y textiles para automóviles.

Si se toma la producción global de Cannabis, esta se vio concentrada en el Reino Unido con el 75%, Lesotho con 10,6%, Israel 7,2% y Países Bajos con el 3,5%.

El Cannabis como oportunidad de exportar

Según un estudio del CEPXXI, el Reino Unido también fue el principal exportador de cannabis, extractos de cannabis y fármacos derivados en 2018, con el 77,8% de las exportaciones mundiales, luego Países Bajos con el 11,9% y Canadá el 6,9%.

Se evidencia que la concentración del mercado es muy importante, solo dos países representan casi el 90% de las exportaciones y otros dos un 80% de las importaciones. Esto representa un desafío porque si bien es difícil penetrar en mercado concentrados, también es una oportunidad ante una demanda creciente.

Si se observa desde lo financiero, el mercado de los ETF, que son un conjunto de activos que cotiza en bolsa, marca lo que sucede con el precio del Cannabis y sus derivados. Y si vemos la cotización de $MJ, uno de los ETF mas reconocidos, vemos que durante el último año tiene una tendencia alcista y parece haber encontrado piso en septiembre del 2020 y de ahí sostiene el alza.

El Cannabis como oportunidad de exportar

Tomando otro ETF, en este caso YOLO, se ve la misma dinámica, volatilidad en el corto plazo, pero una línea de tendencia alcista de mediano y largo plazo.

El Cannabis como oportunidad de exportar

Es importante comprender que las inversiones en cannabis no se agotan en empresas de cultivo o venta. Hay muchas compañías que proveen servicios complementarios a la industria, así como actividades derivadas, ya sean compañías de fármacos y biotecnología que crean sustancias basadas en cannabinoides, o proveedores de productos y servicios.

Respecto a los derivados del cannabis, según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), en 2019, el Cáñamo (Cannabis Sativa L.) como bien textil, fue comercializado por un total de 33,4 millones de dólares. Entre 2018 y 2019 las exportaciones aumentaron en un 25,5%, desde 26,6 millones a 33,4 millones, siendo el bien número 23 entre 1217 de los más exportados.

En 2019 los principales exportadores del cannabis para usos textiles fueron Francia por 9,21 millones de dólares, Países Bajos por 4,05 millones de dólares, Croacia 3,24 millones de dólares, Italia 2,6 millones de dólares, y Hungría por 2,35 millones de dólares. En cuanto a las importaciones, fueron Alemania, por 4,1 millones de dólares, Austria 3,89 millones de dólares y España 3,58 millones.

El Cannabis como oportunidad de exportar

Según el trabajo de Marijuana Business Daily del 2020, recogido por el CEPXXI, el mercado europeo de cannabis medicinal, se estimaba en torno a los 230-250 millones de euros en 2019, de los cuales más de 70% correspondían a Alemania, con otros países como Suiza, Italia, Austria, Dinamarca y Holanda aportando entre 3 y 8% del total europeo.

Respecto del empleo, datos oficiales de StatsCan indican que la industria de cannabis canadiense, presumiblemente la más desarrollada del mundo, habría generado alrededor de 9.200 puestos de trabajo en 2019, contra 2.600 en 2018. Para Estados Unidos, si bien el estudio remarca que no hay datos oficiales, se estima un total de 244.000 puestos a tiempo completo equivalente en enero de 2020, 15% más que en el mismo mes de 2019. Se evidencia que esta industria conlleva una interesante generación de empleo.

¿Qué sucede en la región?

Colombia es el país que mayor desarrollo exportador tiene en la materia. Según la Asociación Colombiana de Industrias del Cannabis (Asocolcanna), las exportaciones en 2020 alcanzaron 5,1 millones de dólares, con un incremento de 1.555% frente a lo registrado en 2019. Además, Fedesarrollo, un centro de investigación colombiano, asegura que se produciría entre $1.532 millones y $3.065 millones de dólares para 2030, además de la promesa de generar 41.748 empleos.

El mismo centro hizo en el año 2018 las siguientes estimaciones:

El Cannabis como oportunidad de exportar

Además, según cifras de Asocolcanna, a diciembre de 2020, 28% de las empresas miembro había exportado y para este año la cifra podría incrementarse hasta siete puntos porcentuales.

Uruguay es el otro ejemplo en la región, pero con algunas diferencias respecto a Colombia que no hacen a este estudio. En materia económica vale mencionar que, desde canales oficiales esgrimen que si bien el mercado medicinal es el de mayor prospectiva, se agregan otros sectores vinculados, lo que permite estimar un mercado de 200.000 millones. Si el comercio internacional para los productos de cannabis representara 20% de la demanda, se trataría de un mercado de un tamaño similar al de carne vacuna para ese país.

A marzo 2020, había 40 emprendimientos de cultivo de cannabis no psicoactivo en Uruguay autorizados por los organismos oficiales, lo que sumaba una superficie de unas 600 hectáreas, la gran mayoría a cielo abierto. El rendimiento relevado se ubica en unos 500 a 1.000 kilos por hectárea2.

Uruguay registró en 2019 las primeras exportaciones vinculadas al sector. Algunas de ellas correspondieron a ventas de biomasa de cáñamo, y de medicamentos en base a cannabis, pero aún con montos relativamente bajos. La exportación más relevante de ese año correspondió a un envío de flores superior a los 3,2 millones de dólares. En 2020, Uruguay se consolidó como exportador de cannabis, con un total de 10 millones de dólares alcanzados durante 2020.

Oportunidades

Según distintos relevamientos, el cannabis representa interesantes oportunidades para el desarrollo económico, introduce innovación en su cadena productiva, genera empleo y diversifica las economías regionales.


• Según Leafly, actividades vinculadas al cannabis generaron más de 200 mil empleos en EE.UU

• Según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, la producción legal de cannabis pasó de 1,1 a 290 toneladas durante el periodo 2000-2018
• La IED cannábica en el mundo superó los 1.800 millones de dólares en 2019, según FDI Intelligence.
• Mercado europeo tendrá un valor de 123.000 millones de euros para 2028
• Para la consultora especializada Prohibition Partners, en 2024 el mercado
global del cannabis medicinal ascenderá a USD 62,7 mil millones anuales

Según el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, hasta el 2020 se habían generado 5 mil nuevos puestos de trabajo.

La situación en Argentina
 

En nuestro país la discusión es todavía muy incipiente. Recién en 2017 se aprobó la Ley 27.350 de Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la planta de Cannabis y sus Derivados y fue reglamentada en el 2020, lo que generó que aumentaran las expectativas al respecto.

Fue la provincia de Jujuy quien hizo punta en el tema con Cannava, la primera empresa estatal de producción e industrialización de derivados medicinales de cannabis en Argentina. La empresa propone generar cientos de puestos de trabajo, I + D + I y transferencia de tecnología, aportando a la transformación de la matriz productiva de Jujuy y el país. Asegura que el complemento de la fase agrícola con la industrial, le otorga al proyecto una fuerte impronta biotecnológica dada la inserción de los aspectos científicos y tecnológicos asociados a la actividad.

El proyecto jujeño arroja cifras a mediano plazo, según el presidente de Cannava, Gastón Morales, se apunta a sembrar 2000 hectáreas y a crear 8000 puestos de trabajo todo el año. La Rioja, Misiones, San Juan y Mendoza ya pusieron en marcha proyectos similares.

Uno de los temas más importantes a analizar es la generación de empleo del cluster del cannabis. Según el Ministerio de Desarrollo Productivo, en el caso de cultivo a cielo abierto la estimación de absorción de mano de obra por hectárea es comparable con las actividades ligadas a la producción de frutas finas, arándanos o uva de mesa. Se calcula que la demanda de mano de obra ronda entre los tres y cuatro operarios por hectárea. Por otro lado, en las producciones bajo invernadero y/o indoor, la utilización de mano de obra es más intensiva, puede ser comparada con la demanda de mano de obra de la industria florícola, la cual requiere entre diez y quince operarios por hectárea.

Es por esto que el objetivo debería ser desarrollar una cadena productiva capaz de agregar valor a lo largo de los distintos eslabones involucrados, dado que nuestro país tiene todas las condiciones necesarias, ya sean naturales, científicas, tecnológicas o de recursos humanos calificados para transitar el camino de convertir al cannabis en un bien exportable, que genere diversificación productiva, apuntale economías regionales, reconvierta sectores de baja competitividad y consiga parte de las divisas que nuestro país necesita para asegurar el crecimiento.

Desde la Cámara Argentina de Cannabis aseguran que el desarrollo económico que puede derivar del cannabis es contundente. Más allá de la generación de empleo descripta en el párrafo precedente, el kilo del producto en el mercado internacional se comercializa en alrededor de los 3.000 dólares, por lo que la salida exportadora puede convertirse en un negocio más que interesante a la hora de la planificación.

En definitiva, si bien es un mercado muy incipiente y sus datos no son contundentes, es innegable el interés que la industrialización del cannabis produce en el mundo. Asimismo, muchos países, cada vez más, autorizan la importación de cannabis, pero no su producción, con lo que se vuelven estructuralmente importadores.

En ese sentido, Argentina tiene algunas ventajas comparativas, que, sumado a la considerable densidad de empleo que se puede obtener con el cannabis en comparación con otras actividades agrícolas, hace que sea necesario avanzar con las posibilidades que el cannabis otorga.

Nuestro país cuenta con altas capacidades tecnológicas en materia agroindustrial, una extensa red de laboratorios públicos y privados, y con un ecosistema de instituciones CyT reconocido en el mundo y que no tiene la región, lo cual nos posiciona de manera favorable.