El talento es inconmensurable. Pero en algún punto su grandeza agota el espacio abstracto que éste ocupa. Para 1969, George Harrison tenía 26 años, Paul, 27, John y Ringo 29. Ya habían marcado a fuego la historia de la música antes de llegar a sus 30 años: All you need is love es la primera canción en ser transmitida en vivo a través de satélites; primer recital en un estadio (Shea Stadium); pioneros en la combinación audiovisual en las ediciones de The Ed Sullivan Show.

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Get Back y el talento inconmensurable

El registro audiovisual que se realiza en 1969 y hoy publica Disney tenía la intención de filmar una película que captara el proceso creativo de los Beatles, culminándolo con un show en vivo después de tres años sin tocar.

Así, los cuatro jóvenes se reúnen para reencontrarse con su versión más genuina después de haber logrado atravesar todos los límites imaginables en occidente. Esta vez sin la intervención divina de productores ni en estudios. “Deberíamos tocar en el Palacio de Westminster, entrar con los instrumentos escondidos y que nos saque la policía”, dice Paul nueve años antes de la explosión punk en Inglaterra.

Porque los Beatles, lo inventaron todo. Definieron el universo musical, trazando límites que aún no pueden ser desafiados. Ahora tenemos la oportunidad de escuchar sus diálogos. Humanizar a cuatro personas de las más talentosas del mundo, ver cómo era su trato cotidiano, las disputas de poder que mantenían, sus roles y cómo a pesar del desgaste que sufrieron en siete años furiosos, por momentos mantenían la frescura y la capacidad de canalizar el inmenso talento de cada uno. 

Ver, por ejemplo, la astucia de Ringo negociando arreglos y condiciones directamente con los productores, para eludir el tandem Paul-John, una dupla fuera de sintonía pero que seguía trazando el mapa musical. Ver a un George frustrado, intentando conectar con su faz más espiritual, opacado (sólo en su mente) por Clapton.

Que el talento desproporcionado no puede convivir podría ser una gran enseñanza de la pieza documental de Peter Jackson: porque a pesar de que George le reprocha a Paul que si quiere ese riff “tiene que llamar a Clapton”, sobrevuelan humoradas sobre la omnipresencia de Yoko, o se ríen de noticias de diarios sobre sus no tan falsas peleas, los Beatles se separan porque no es posible reconducir la creatividad en tan magnánimas proporciones. 

Y por eso, cuando finalmente se produce la separación, lograron la milagrosa transformación: pasaron de ser los Beatles, a ser George Harrison, John Lennon, Paul McCartney. Sus discos solistas, la prueba inequívoca.

Tres capítulos de nueve horas para apreciar y comprender a la banda desde la cual probablemente se pueda explicar la cultura occidental de los últimos sesenta años. Nueve horas de diálogos íntimos, reproches musicales, cafés que se enfrían, canciones que no salen y de una amistad que lo trasciende todo. Porque aunque podrían ser de otro planeta, los Beatles eran tan humanos como todos nosotros.

The Beatles - Don't Let Me Down