Después de 17 meses recluidos nos vemos impulsados a rememorar situaciones cotidianas que ahora resultan poco frecuentes, pero confirman que éramos más felices; evocamos tiempos pre pandémicos en los que estar rodeados de una multitud era una imagen más dentro de un muestrario de posibilidades infinitas. Ahora, limitados en posibilidades, debemos buscar alternativas para seguir cantando, bailando y gozando, pero con una locación distinta: la tranquilidad del hogar.

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No resulta ningún descubrimiento cósmico un canal de Youtube que tiene más de seis millones de suscriptores y posiblemente muchos ya visitan sus episodios, sin embargo, un espacio tan valorado por los seguidores no puede ser pasado por alto y demanda el conocimiento popular. Por eso, quienes no frecuentan los conciertos de Tiny Desk, se están perdiendo una serie de culto con muchas horas acumuladas de diversión. 

Producido por la National Public Radio (NPR), el show tuvo su primera emisión en la primavera boreal del año 2008 cuando el productor Bob Boilen tuvo la ocurrencia de capturar y publicar un modesto show de la ignota artista Laura Gibson. ¿La escenografía? Un micrófono y un escritorio desordenado en la sede de la radio en Washington D.C. 

Con los años la serie fue evolucionando e inclusive los músicos se ven tentados y agradecidos por participar en Tiny Desk. Algo funcionó: la intimidad y privacidad son los pilares según Boilen. Sin embargo, un punto fundamental para el éxito es la imposibilidad de maquillar los errores. No hay lugar donde esconderse.

Una presentación promedio dura entre 12 y 20 minutos y sale lo que sale. La mayor parte de las veces, con las imperfecciones propias del vivo. Se perciben los aciertos y los errores. Todo se oye y todo se ve.

Por lo general se usan entre tres y cinco cámaras e intentan capturar cada programa en una toma continua, incluidos los incómodos momentos de silencio entre canciones.

Tiny Desk es un excelente espacio para conocer nuevas bandas dentro de un abanico amplio de estilos, no obstante, los pilares fundamentales son el Indie Rock, Hip Hop, World Music y Jazz.

También el jet set tiene su espacio por lo que varios nominados a los premios Grammy tuvieron su show: Taylor Swift, Dua Lippa, Jacob Collier, Megan Thee Stallion, Billy Elish, Haim, Black Pumas, D Smoke y Phoebe Bridgers.

Algunos conciertos fueron gloriosos en niveles de audiencia para envidia de cualquier radio local que tuviera la intención de consolidarse en las plataformas digitales. El set de Adele ostenta más de 22 millones de reproducciones. La interpretación del fallecido rapero Mac Miller obtuvo más de 50 millones de visitas y la presentación de Anderson .Paak acumuló más de 64 millones de clicks.

En respuesta a la pandemia, NPR promovió su serie “Tiny Desk (Home) Concert”, declarando en YouTube que “la serie funcionará desde casa en un futuro previsible”; y como ese futuro ya llegó, después de más de un año sin presentaciones en vivo a las que podamos asistir y con unas ganas excesivas de encontrarnos con nuestras bandas favoritas sobre el escenario, Tiny Desk es un paliativo que en los últimos años, además de capturar a una audiencia joven y diversa, acercó a los clásicos recalcitrantes que buscan actualizarse con una oferta musical desconocida, todo desde el sillón de casa, lejos de las miradas fustigadoras de quienes pretenden vivir en el pasado. 

Algunos conciertos recomendados:

1- Koffee

2- Black Pumas

3- Tame Impala

4- Sting And Shaggy

5- The Roots feat. Bilal