Hace tres años daba una charla TEDx titulada “Millennials: ser CEO en la era digital” que me parecía un enfoque interesantísimo, que es: qué vamos a hacer los millennials y los centennials cuando nos toque dirigir empresas, siendo que nos criamos y crecimos con un teléfono en la mano.

Antes de empezar, les digo que hay mucha bibliografía sobre este tema, y como sé que se van a enganchar, tengo que recomendarles un libro de mi vecino y amigo, Joan Cwaik  “el Dilema” y si prefieren mirar la TV, en Netflix “The Social Dilemma”.

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Podría decir que la pandemia adelantó cualquier pronóstico y evidentemente el teletrabajo se instauró como “nueva normalidad”. Por lo que hoy vamos a hacer una versión mejorada del análisis.

¿Alguien cree que vamos a volver a los estándares de trabajo pre-pandémicos? Podemos apostar varios vinos o asados; yo creo que no. Y les explico la razón: el trabajo remoto, Linkedin y las finanzas descentralizadas nos permiten encontrar gratis al/la más apto profesional que buscamos para la tarea, diferirle sus honorarios y recibir el entregable digitalmente. Entonces, qué sentido tiene desplazarse 30/60 minutos de nuestra casa a nuestro empleo, gastar combustible (que contamina el medio ambiente), buscar en la zona cercana a nuestra oficina al candidato que más se ajuste a nuestras necesidades y además la burocracia de los honorarios formales bancarizados.

En este nuevo cambio de paradigma, que, evidentemente, es una realidad que estamos gradualmente incorporando, se abren dos grandes desafíos. El primero es identificar qué skills diferenciales/ competitivos tiene que tener un candidato para ser seleccionado y qué nuevas aptitudes debe tener el management (CEO, COO, CFO, etc.) para manejar empresas, personas e inversiones desde la casa.

CEOs Digitales: Millennials | Regina Ranieri | TEDxUTN

Vamos al primer punto. Los Millennials somos los que nacimos entre 1982 y 1994, y los Centennials nacieron entre el 1994 y 2012 (aproximadamente). Se estima que en 2035, vamos a ser más del 70% de la fuerza laboral activa. ¿Y qué condiciones tenemos? Basicamente, transitamos la conversión analógica a la digital y somos bombardeados permanentemente por los medios de comunicación digitales (Instagram, Facebook, Twitter, Linkedin, Tik tok, etc.). También estamos acostumbrados a la inmediatez y tendemos a la inconformidad.

Ahora bien, este beneficio que la tecnología pone a nuestra disposición,  ¿lo estamos aprovechando?, ¿Somos todos capaces de entender que la tecnología nos facilita información al instante? Podemos acceder a herramientas impensadas, como conocimientos, fuentes bibliográficas, papers técnicos gratuitos, información en idiomas originales traducida en tiempo real. ¿Lo aprovechamos o nos pasamos haciendo reels en Instagram con filtros? Personalmente creo que estamos desperdiciando una oportunidad histórica.

Y la razón es, como siempre, la educación (base de nuestra queridísima existencia). No sé si esta nota la estás leyendo en Hardvard, pero es más probable que estés en la Provincia de Buenos Aires, entonces seguro a tu hijo/a le saquen el teléfono en la escuela para entrar a clase (o no se lo dejan usar). Peor aún, mucha gente todavía no tiene una computadora individual para cada uno de sus niños. Parecería que no es coherente que con el avance de la ciencia y tecnología, con la normalidad de la virtualidad, los jóvenes no dispongamos de un altísimo conocimiento de los sistemas automáticos, de la inteligencia artificial de los procesos, y que todas las carreras no tengan el eje puesto en la digitalización de sus labores.  Y no lo digo como una niña nerd, porque es IMPOSIBLE que me sienten a programar en Phyton (si no sabes qué es, te lo resumo: la biblia de los IT); lo digo como profesional de 30 años, que para tener una condición laboral relativamente estable, estudié una carrera de grado, dos maestrías y fácil veinte cursos de actualización, porque habiendo inclusive recibiendo la mejor de las capacitaciones de argentina, nunca es suficiente para estar al día de la información.

Y ahora bien, supongamos que llegamos a ser CEOs a los 40/45 años; ¿tenemos personal apto en nuestros países latinoamericanos para sumarse a la revolución digital o vamos a seguir comercializando oro por espejos?.

Yo creo que no estamos en condiciones de generar real valor en nuestras industrias, en parte porque carecemos de los conocimientos técnicos específicos en sistemas, programación o automatización. Y la exportación de las materias primas que impacta significativamente en nuestra balanza comercial, tienden a la mejoría y a la competitividad productiva con pura ingeniería encima.

Concluyendo: vamos a necesitar que la educación se actualice a la medida que necesitamos nuevas carreras (sí, dije nuevas carreras), necesitamos profesionales capaces de convertir procesos analógicos en digitales, necesitamos que todos los chicos de nuestro país tengan, de mínima internet (ya sé lo que me van a decir, hay otras necesidades básicas que darles a nuestros niños, pero no me quiero ir del foco), necesitamos planes de educación más actualizados. Y no me refiero a la Argentina, me refiero al mundo.

Ni la metodología de aprendizaje, ni los planes de estudio, ni las herramientas que se utilizan para acceder a la información están a la altura de las circunstancias. ¿Cómo puede ser que una persona tenga que pasarse toda su vida profesional activa capacitándose para seguir creciendo, no sería más fácil que nos estructuren las formas de pensamiento, en lógica y raciocinio para tomar decisiones acertadas? ¿No sería clave que todos los jóvenes, hagan uso productivo de los sistemas digitales de información?

Si trabajan en una oficina, Los invito a pensar qué pasa si se quedan sin internet: no van a poder hacer NADA, porque no sabemos hacer nada sin internet. Entonces díganme: ¿Por qué no estudiamos con la computadora desde los 10 años?.

Sin duda es un hermosísimo tema de discusión que nos puede llevar años abordar y estoy segura que en varias décadas este debate va a resultar obvio, pero desde ahora debería instaurarse como tema de debate, en el ámbito académico, entre los padres, los alumnos, los docentes, los ministerios de educación, los Presidentes. Y es que, distintas metodologías de aprendizaje, se están imponiendo en distintas partes del mundo, basado en que no somos todos iguales, no tenemos todos las mismas competencias, necesitamos un estándar de conocimiento y cultura general, pero también tenemos que poder ser capaces de maximizar nuestras fortalezas y condicionar nuestras debilidades.

Les comparto algunas de las metodologías de enseñanza alternativa por si alguien quiere ahondar en el tema:

Metodología Wardolf: es una pedagogía centrada en el niño y sus ritmos de aprendizaje. Se apuesta por un ambiente creativo, con la colaboración de padres y educadores, y sitúa al niño en el centro del aprendizaje. Se potencian al mismo tiempo el desarrollo cooperativo y la individualidad, y se evita la presión de los exámenes o las notas.

Método Montessori: se enfatiza la necesidad de favorecer el desarrollo natural de las aptitudes de los alumnos a través de la autodirección, la exploración, el descubrimiento, la práctica, la colaboración, el juego, la concentración profunda, la imaginación o la comunicación.

Modelo constructivista: El objetivo de la enseñanza no es ofrecer contenidos sino facilitar al niño las herramientas necesarias para que construya de manera activa su propio conocimiento, lo relacione con lo que ya sabe y sea capaz de solucionar los problemas que se le planteen en la vida.

Metodología Kumon: es una metodología exclusiva y ampliamente aplicada en todo el mundo, que tiene el objetivo de motivar la autonomía de los niños desde temprano, buscando fortalecer el potencial de aprendizaje de cada uno, de forma individualizada.

Y muchas otras que son incorporadas por escuelas libres fuera del sistema tradicional educativo.

Otro punto que yo agrego, es la escuela bilingüe. Parece una obviedad, pero ¿cómo en el 2021 no son todas las escuelas del mundo bilingües con el nivel de globalización que tenemos? En china y el resto del mundo, se tiene que aprender inglés obligatorio a la perfección. Y en los países que hablan inglés nativo, tienen que aprender chino, u otra lengua que les sea de interés. A partir del idioma, se entiende la cultura, el nivel de organización, la forma de pensar, absolutamente todo (hice un año chino mandarín, no es tan difícil como parece, es pura memoria).

Ahora que estamos en casa, trabajando en pantuflas y con el mate caliente arriba de la mesa, podríamos ser como sociedad mucho más eficientes si tuviéramos la tecnología a nuestra plena disposición. Yo creo que es momento de que el trabajador tenga a su disposición todas las herramientas digitales para transformar, decidir y liderar los cambios que las empresas necesitan.

Ya no estamos en la era de los 70, donde estaban los obreros alineados en las líneas productivas de trabajo, fichando un papelito antes de entrar;  cada vez se necesitan menos persona en trabajos presenciales, las compañías cada vez son más automatizadas, ¿nos vamos a seguir educando como en los 70?

Los invito a reflexionar al respecto. Dirijo hace 5 años una diplomatura (de energías: si leyeron mis notas anteriores habrán visto que me encanta la sustentabilidad y las finanzas) y todos los cuatrimestres le cambio el plan de estudio. Les confieso que sí, recibo quejas por desorganizada, pero la realidad es que no es siempre la misma demanda profesional. El mercado evoluciona, y los profesionales tenemos que hacerlo también.